7 de septiembre de 2026
La IA todavía no aprendió a guardar secretos
Un tercio de las personas ya le contó a un chatbot de IA un secreto que nunca le contó a nadie. El 53% no sabía que el entrenamiento con sus conversaciones es estándar de la industria.
Un tercio de las personas que alguna vez conversó con un chatbot de IA le contó un secreto que nunca le contó a nadie. Ni al médico, ni a la familia.
El dato proviene de un estudio encargado por DuckDuckGo con 1.944 adultos en Estados Unidos. Los padres y tutores con hijos en casa le confían secretos al chatbot casi el doble de veces: el 43%, frente al 25% entre quienes no tienen niños en el hogar. Tiene sentido: criar hijos trae dudas difíciles de confesar y, por ahora, los chatbots no tienen "esa" mirada de juicio.
Pero el 53% de los encuestados ni siquiera sabía que entrenar el modelo con sus propias conversaciones es estándar de la industria, y solo el 25% sabía que ese historial puede convertirse en prueba en un proceso judicial. Confiaron porque nadie se lo había explicado. Cuando se enteraron: el 58% reportó incomodidad y el 30%, un alto nivel de incomodidad.
El entrenamiento queda activado por defecto en lugar de requerir un consentimiento explícito, el opt-out está enterrado en la configuración, la cuenta gratuita tiene una política de retención más laxa que la de pago, y todo esto es una decisión de quien diseñó el producto.
Quien diseña el producto tiene en mente los resultados que quiere alcanzar, ya sea facilitando, dificultando o sesgando la elección del usuario.
Fuentes: Tecnoblog · CyberInsider · 9to5Mac
